Recuperando la Esencia Clavel: Un Compromiso de Todos
Un
mensaje de la Junta de Condominio a las 62 familias de Residencias El Clavel
Hubo un
tiempo, no tan lejano, en que Residencias El Clavel era sinónimo de
orden, respeto y unión. Un tiempo en que el pago del condominio no era una
excepción sino una regla; en que una vez recibido el recibo significaba, casi automáticamente,
ir a cancelarlo dentro de los primeros quince días. Ese hábito silencioso, casi
invisible, sostenía algo mucho más grande que un edificio: sostenía una
comunidad.
Hoy
queremos hablarles con una verdad que no podemos soslayar, porque sentimos que
esa esencia se nos ha ido escapando entre los dedos, y porque estamos
convencidos de que todavía estamos a tiempo de recuperarla.
Lo que hemos vivido como país, también lo hemos
vivido como edificio
No somos
ajenos a la realidad. Sabemos que los últimos años han sido difíciles para
todos: la inflación, la incertidumbre económica y los cambios sociales han
golpeado el bolsillo y el ánimo de cada familia venezolana, y la nuestra no es
la excepción. Entendemos que detrás de cada recibo pendiente hay, muchas veces,
una historia de esfuerzo, de decisiones difíciles, de prioridades que se
reacomodan mes a mes.
Pero
precisamente por eso, y no a pesar de eso, es que necesitamos hablar de unión,
de corresponsabilidad y de memoria colectiva. Porque las crisis se enfrentan
mejor juntos que separados, y porque un edificio, como una familia, solo se
sostiene cuando cada uno aporta lo que le corresponde.
Los números que no podemos seguir mirando de lado
Hoy, a 23
días de haberse emitido el recibo del condominio, la realidad es la siguiente:
- 15 apartamentos tienen un recibo pendiente
por pagar.
- 8 apartamentos acumulan ya dos recibos sin
cancelar.
- 7 apartamentos, por distintas razones,
simplemente no pagan el condominio.
Esto
significa que, mes tras mes, son 54 familias las que sostienen con su
puntualidad y su esfuerzo los beneficios comunes de los que disfrutamos todos:
el mantenimiento de áreas comunes, la seguridad, la limpieza, los servicios y
el trabajo de quienes hacen posible que este lugar funcione con dignidad.
No lo
decimos para señalar ni para generar culpa. Lo decimos porque creemos
firmemente que la información transparente es el primer paso para el cambio.
Cada vecino tiene derecho a saber cómo estamos, y también el deber de
preguntarse qué puede aportar.
Detrás de cada recibo hay personas, no solo cifras
Es
importante recordar algo esencial: el condominio no es un cobro abstracto ni un
número en una hoja de Excel. Detrás de cada recibo hay personas reales que
trabajan para nosotros día a día —el personal de mantenimiento, de limpieza, de
seguridad, los proveedores de servicios— y que, como cualquier trabajador,
necesitan y merecen cobrar su estipendio a tiempo.
Cuando un
apartamento no paga, no le está quedando mal a "la administración" ni
a "la junta". Le está quedando mal a un vecino que trabaja para que
el edificio funcione, y le está trasladando esa carga a las 54 familias que sí
cumplen. Esa es una verdad incómoda, pero necesaria de decir con claridad y con
respeto.
No se trata de señalar, se trata de reconstruir
Sabemos
que generalizar sería injusto. Sabemos que hay familias que atraviesan
situaciones particulares, y para eso la Junta de Condominio siempre ha estado y
estará dispuesta a conversar, a buscar alternativas y a acompañar. La puerta
del diálogo está abierta, como siempre lo ha estado.
Pero
también sabemos que la indiferencia —esa sensación de que "no pasa
nada" si no se paga a tiempo— es quizás el enemigo más silencioso de
todos. Y ese es el que hoy queremos combatir, no con reclamos, sino con
memoria: recordándonos quiénes fuimos, y quiénes podemos volver a ser.
La invitación: volver a ser Clavel
Recuperar
la Residencias El Clavel de antaño no depende de una sola persona, ni siquiera
de la Junta de Condominio. Depende de cada uno de nosotros, de cada
apartamento, de cada familia que decide, mes a mes, que su firma en el pago
puntual es también una firma de compromiso con la comunidad.
No se
trata solo de recuperar fachadas, jardines, ascensores o áreas sociales —que
también lo estamos haciendo, y con mucho orgullo—. Se trata, sobre todo, de
recuperar la confianza, el respeto mutuo y esa sensación de pertenecer a algo
que vale la pena cuidar.
Volvamos
a ser esa comunidad donde pagar a tiempo era motivo de tranquilidad y no de
excepción. Volvamos a ser el edificio que otros admiraban por su orden y su
unión. Volvamos, entre todos, a ser Clavel.
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